¿Qué son las Constelaciones Familiares?

Es complejo y cuesta esfuerzo tratar de explicar de manera sencilla en qué consiste una constelación, a quien nunca ha asistido a un taller de constelaciones familiares. Sin embargo, quien haya participado en alguno estará seguramente de acuerdo en que, al igual que cuando se vive un acontecimiento conmovedor, no es necesaria explicación alguna y sobran las palabras.


¿De qué manera se afronta una constelación familiar?

De la manera más sencilla posible: sentarse y observar, sin hacer nada, solo observar lo que se nos muestra. La comprensión actúa por sí sola y lo que se muestra generalmente tiene sentido para el/la cliente.


Generalmente una constelación familiar se trabaja en grupo. El procedimiento es sencillo. Uno de los asistentes plantea al terapeuta un asunto, sin demasiado detalle, y se sitúa como espectador. El resto de asistentes va representando a las personas de la vida del cliente involucradas en ese problema. Esas personas curiosamente empiezan a sentir y actuar como lo harían las auténticas, aunque no las conozcan ni sepan absolutamente nada de ellas. Todo ello con actitud centrada y respetuosa, sin forzar nada, dejándose en manos únicamente de su propio sentir e intuición. La constelación lleva su propio guión y se desarrolla por sí sola hacia un final, hacia el final que tenga que salir y necesite ser mostrado.


Eso es todo y si nos paramos a pensar, podemos concluir que no es algo complicado de entender... sino de creer. Pero es así.


¿Qué asuntos se pueden abordar? Una constelación puede arrojar luz sobre asuntos de todo tipo: relaciones familiares, relaciones de pareja o dificultad para tener pareja, asuntos laborales, proyectos profesionales, dolencias, problemas conductuales…etc.


Distingamos dos niveles de conciencia.


Un primer nivel que podemos llamar aparente, del que somos conscientes y en el que padecemos de primera mano situaciones de rabia, impotencia, enfermedad, soledad, cansancio… que llenan nuestro tiempo y nuestra mente, focalizándonos en las consecuencias y sin acertar en muchas ocasiones a concretar el origen y ponerle remedio.


Y un segundo nivel que podemos llamar profundo, del que no tenemos consciencia y en el que reside toda la información referente a nuestra vida y toda la información de nuestro sistema familiar biológico.


Lo que ocurre en el nivel aparente es solo la manifestación de lo que nuestro nivel profundo, nuestra intención última, nos quiere comunicar para que cambiemos. Si pasamos la vida "entretenidos" en las señales, pero sin prestar atención al mensaje, las señales se hacen cada vez más intensas y los síntomas se van así agravando. Podemos pasar años de bloqueo, dando "palos de ciego", sin encontrar la verdadera causa de nuestros problemas, haciéndolos crónicos, y ello ocurre porque intentamos resolverlos desde el nivel equivocado. Si uno en lugar de vivir enfrentado a las señales de su yo-profundo, se alinéa con él, todo comienza a fluir de otra manera, con otra armonía. Ese nivel profundo es el que aflora en constelaciones.



¿Por qué es tan importante el sistema familiar?



Reconozcámoslo. No sabemos de dónde nos viene la vida ni a dónde nos lleva la muerte. La "fuerza" que nos mueve está más allá de nuestro entendimiento, se extiende más allá de donde empieza y termina la vida. Lo único que verdaderamente sabemos es que la vida nos viene a través de nuestros padres, de nuestros abuelos...


En constelaciones se accede a ese nivel profundo y se abre la conexión a esa fuerza, a la que puedes poner el nombre que quieras; puedes llamarla "Ser", "Dios", o sencillamente "algo más grande" … Se vislumbran a través de las Constelaciones, las razones trascendentes que guían nuestra conducta y que surgen de poderosos vínculos de amor que a su vez son el puente a algo más fuerte, a esa “fuerza” de la que no sabemos nada y que apenas podemos percibir o intuir.


Eso nos conecta íntimamente con la vida, con la total complicidad de nuestro yo-profundo, surgiendo una alianza nueva y poderosa.


Paradójicamente, el camino que tiene que atravesar un hombre o una mujer para armonizarse con esa corriente de vida es sencillo y directo, está “aquí”. Consiste en centrarse en lo más accesible e inmediato que tiene, lo más seguro que posee: el amor, el amor incondicional de sus padres. Todo lo que ha sucedido hasta ahora es el reflejo de ese amor. A partir de ahí, uno puede abrirse a todo lo demás. Desde ahí, uno puede retomar su propia vida y ponerse a su servicio. ¿Y qué nos demanda la vida? ¿Qué te demanda tu vida? Pues justo aquí empieza tu trabajo, el trabajo de cada uno/a.


¿Qué hay que hacer después de una constelación?


Las Constelaciones Familiares sacan a la luz ciertas comprensiones que permiten iniciar un movimiento, suficiente para dar el siguiente paso, al que sucede otro y luego otro… En eso consiste andar el camino.

No hay que obligarse a nada, no es preciso forzar ninguna decisión en ese momento. La comprensión nos moverá a actuar por sí misma cuando madure, cuando toque. El movimiento ya se ha iniciado en nuestra comprensión, en nuestra mirada y desde ahí se extenderá a todo lo que tenga que llegar.

Referencias

Las Constelaciones Familiares han sido desarrolladas por Bert Hellinger (Alemania, 1925), filósofo, teólogo, pedagogo y uno de los terapeutas más originales y creativos del mundo actual. En España han sido impulsadas entre otros/as, por Brigitte Champetier de Ribes (Marruecos, 1947), psicóloga y psicoterapeuta formada en París, quien dirige desde el año 2005 el Instituto de Constelaciones Familiares en Madrid. Dice Brigitte Champetier que la mejor manera de saber en qué consiste un taller de constelaciones familiares es asistir a uno. Te recomiendo la lectura de uno de los muchos artículos que sobre las constelaciones tiene publicado en su web: http://www.insconsfa.com/talleres_decripcion.shtml



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