Adultos, niños y adolescentes

 

  • El trabajo está destinado fundamentalmente a los adultos, abordando asuntos relacionados con conflictos familiares, de pareja, dificultades profesionales, de salud, angustia, problemas psicosomáticos... etc.

 

  • Los menores, en muchas ocasiones, reflejan con su comportamiento disfuncional los problemas de los padres y al cambiar  los padres su comprensión y actitud ante el problema, el menor suele cambiar también en estos casos su conducta casi de modo automático, sin que sea necesario trabajar directamente con él, salvo de modo ocasional. En cualquier caso, siempre se va a tener que trabajar con los padres como principales agentes de cambio. Respecto al menor, diferenciaremos si se trata de niños o adolescentes.

  • Si se trata de niños, será necesario tener en cuenta la naturaleza del problema concreto y momento de desarrollo del niño para decidir si trabajar sólo con los adultos o también con el menor. Si es suficiente el trabajo con los padres trataremos de evitar el paso del niño por la consulta.
     

  • En el caso de adolescentes (problemas de rendimiento escolar, actitudes rebeldes...) puede ser recomendable en algunos casos incluir el trabajo directo con el adolescente, durante un tiempo limitado y siempre que se haya trabajado previamente con los padres.

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